Incineradoras, otra vez

El nuevo Plan Integral de Residuos (PIR) de la Generalitat Valenciana supone un retroceso importante en el tratamiento de los residuos del área metropolitana de Valencia, cuyas plantas han resultado las más caras e ineficaces. Caras, porque la fiesta de EMARSA (24 millones desviados de la depuradora de Pinedo) y los escandalosos sobrecostes millonarios en la construcción de los centros de tratamiento y de los vertederos de rechazo los hemos tenido que pagar entre todos en una derrama con forma de tasa TAMER. Unas instalaciones que costaron en algunos casos el triple de lo inicialmente previsto y que son las más ineficaces: ninguna de ellas respeta el límite máximo de porcentaje de rechazo (44%) de residuos que debe enterrarse en vertederos por ser imposible su reciclaje. En el caso del área metropolitana este porcentaje se sitúa en un inaceptable 73,2 %. Por si fuera poco, los vertederos se colmatarán en 2.018 pese a que la concesión para la explotación de los mismos no acaba hasta 2.030, y la única alternativa propuesta por el Partido Popular es la construcción urgente de incineradoras en la provincia de Valencia. EL PSPV-PSOE se opone a la contrucción de macro-incineradoras, pues no son el mejor medio de gestión de residuos

¿Dónde se instalarán las incinieradoras?

El nuevo PIR no establece la ubicación de las incineradoras ni su número. Muy fiel a su estilo de controlar políticamente hasta el último detalle de las adjudicaciones, el PP se ha inventado un “órgano de coordinación de consorcios” para determinar la ubicación de las macro-incineradoras. Por supuesto, el PP tendrá una amplia mayoría en este órgano, que determinará cuáles de los cerca de 80 municipios que cumplen los requisitos tendrán que acoger obligatoriamente las macro-incineradoras. Y será una decisión política, porque si lo que se buscara fuera una fórmula ténica no se habría creado este órgano, sino que se habrían encargado los informes de viabilidad a la entidad de residudos. La provincia de Valencia es la que más zonas aptas tiene según el PIR (42).

La gestión de los residuos por parte del PP es un nido de corruptelas. Ni está claro qué pasa con los productos finales derivados del reciclaje, ni está claro su tratamiento en las plantas ni su procedencia.

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¿Por qué el PSPV-PSOE se opone a la construcción de macro-incineradoras en la provincia de Valencia?

1º) Porque contaminan más. La electricidad generada mediante la inicineración, a diferencia de la generada mediante energías renovables , tiene un coste ambiental elevado debido a la importante emisión de CO2. El sistema de tratamiento de los gases originados durante la incineración es complejo y costoso, y las cenizas resultantes son altamente tóxicas y requieren un vertedero especial. 

2º) Porque resultan más caras. El gasto municipal por habitante en recogida de resiudos y limpieza viaria en los municipios que destinan residuos a incineración es de media un 29% mayor que para los municipios sin incineración, según Greenpeace España. (La incineración de residuos en cifras, 2010).

3º) Porque se crean menos puestos de trabajo. Las plantas precisan 25 trabajadores por cada 100mil toneladas de capacidad de incineración, mucho menos que otras opciones de tratamiento.

La reacción ciudadana logró paralizar la construcción de la incineradora que proyectó el Consell en Vall d’Alba en 2006, y tendrá que ser también la presión ciudadana la que obligue al PP a reconsiderar la construcción de macro-incineradoras motivada por el nuevo PIR.

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