La realidad metropolitana de Valencia

Hoy he participado en la apertura de las jornadas metropolitanas organizadas por la Comisión Ejecutiva Provincial del PSPV-PSOE, con la presencia de numerosos alcaldes y alcaldesas, portavoces y representantes del PSPV-PSOE de las comarcas de l’Horta Nord, Sud y València ciutat. Las jornadas sirven como punto de partida para asumir un reto político: el de dotar de identidad política al extinto Consell Metropolita de l’Horta. Un reto que asumimos como propio los socialistas pues nos compromete y nos corresponde por derecho propio. Un reto de dimensiones gigantes, que debe movilizar e implicar a 45 municipios distribuidos en 629 Km2 en los que vivimos algo más de 1.774.000 hombres y mujeres.

Un reto que pone su énfasis en la definición de nuestro modelo de gobernanza metropolitana, que pasa en primer lugar por reconocer su existencia, por reconocer la existencia de esa realidad tangible que es la ciudad de Valencia y su corona metropolitana, comprometiéndonos a desarrollar su organización, comprometiéndonos a desarrollar líneas estratégicas, a desarrollar planes territoriales y sectoriales que armonicen los distintos intereses de los municipios que conviven en esta realidad social, económica y cultural.

Nuestro modelo de Gobernanza Metropolitana implica a todos los municipios y pretende crear una ciudad de ciudades.

El área metropolitana de Valencia ha sufrido multitud de avatares desde que en 1868 se inició en la ciudad de Valencia el derribo de sus murallas. Entre esta fecha y 1900 se anexionaron 19 municipios que actualmente forman parte de la ciudad bien como barrios o como pedanías. El siglo empezó pues con una Valencia más extensa, acorde con las nuevas necesidades de expansión industrial que se iniciaban entonces. Hubo anexiones posteriores que contaron con la oposición de los municipios anexionados (especialmente durante la dictadura de Primo de Rivera) y durante la dictadura fascista, con la aprobación de la Ley de Bases de 1946, se constituyó la corporación franquista denominada “Gran Valencia” para gestionar el Plan General de Valencia y lo que se llamaba entonces “su cintura”. Se trataba de un órgano exclusivamente de planeamiento y gestión y por su puesto en absoluto democrático.

Y por fin, con la democracia y la constitución de Estado autonómico se aprobó, bajo el gobierno Socialista presidido por Joan Lerma, la Ley de la Generalitat Valenciana del área metropolitana de l’Horta, que incluirá por fin la representación democrática de 43 municipios en el denominado Consell Metropolita de l’Horta.

Quiero resaltar por consiguiente que fue un Gobierno socialista, el gobierno socialista presidido por Joan Lerma, quien por vez primera en nuestra historia dio voz a los representantes municipales democráticos en la gestión de los servicios comunes o en el planeamiento urbanístico del área metropolitana. Y así nació el Consell Metropolità de l’Horta. La consideración del Consell Metropolità de l’Horta como organismo de gestión y planificación, además de ser democráticamente representativo, tuvo en esta Ley su momento más álgido.

Y a punto de concluir el siglo y el mileno, un siglo y un milenio que habían comenzado derribando muros y abriendo la ciudad a su huerta, el Partido Popular aprobó con su mayoría en las cortes Valencianas la Ley de 1999 de Supresión del Consell Metropolità de l’Horta y la propuesta de constitución de una comisión mixta formada por representantes del Consell de la Generalitat y de los municipios de área integrado por 12 miembros, de los cuales la mitad pertenecían a la Generalitat y la otra mitad, seis, representaban a los 44 municipios que conformaban el suprimido Consell Metropolità, anulando la representación democrática de los municipios.

Como puede verse, durante la historia de Valencia y de su área metropolitana, los Ayuntamientos únicamente hemos tenido voz, únicamente hemos tenido representación democrática, durante el gobierno socialista de la Generalitat. Y sin ninguna duda, los Ayuntamientos recuperaremos la presencia democrática que nos ha arrebatado históricamente la derecha en el área metropolitana, durante la dictadura, durante la mayoría absoluta del PP, recuperaremos nuestra presencia democrática tantos años hurtada, el año próximo, cuando Ximo Puig sea investido Presidente de la Generalitat. Ximo Puig ya lo ha anunciado: el PSPV recuperará en 2015 el Consell Metropolità de l’Horta y el área metropolitana, por tanto, será Socialista o no será.

La recuperación del área metropolitana de Valencia como espacio democrático de participación forma parte por consiguiente del patrimonio político del PSPV, y la redefinición de nuestro modelo de gobernanza metropolitano es un reto acuciante y urgente al que los socialistas de l’Horta Nord queremos consagrar todo nuestro empeño y todo nuestro esfuerzo.

Estas jornadas son muy bienvenidas pues suponen el pistoletazo de salida para la entrada de la representación democrática de los municipios en la definición política metropolitana y el punto final del oscurantismo, la opacidad y la corrupción que han supuesto los consorcios metropolitanos ideados por el Partido Popular tras la disolución del Consell Metropolità.

Tanto la EMSHI, la entidad metropolitana de servicios hidráulicos, como la EMTRE, la entidad metropolitana para el tratamiento de residuos, se han revelado como focos de corrupción en manos de la derecha. El PP ha ideado fórmulas para apartar a los ciudadanos de la gestión de los asuntos metropolitanos y estas fórmulas ha derivado en verdaderos focos de corrupción política y de podredumbre económica. Por si fuera poco, los ciudadanos están soportando en su bolsillo la corrupción del partido popular en el área metropolitana. La Tasa TAMER es un buen ejemplo de ello. Una tasa recurrida por los socialistas y defendida en solitario por el partido popular que es el ejemplo paradigmático de la nefasta política que en el área metropolitana ha desarrollado el partido popular durante las dos últimas décadas.

El proyecto regenerador de la vida pública valenciana que encabeza Ximo Puig tiene mucho que ver con la disolución de estos organismos, que están detrás del saqueo de la depuradora de Pinedo y del escandaloso episodio del Caso Emarsa.

Estoy convencido de que la Valencia real es la valencia metropolitana. Esa hermosa ciudad de ciudades en la que cabemos todos y en la que todos somos necesarios. Se trata de dotar de viabilidad a una empresa común y apasionante, iniciando un trabajo conjunto y no sectario que demuestre que se puede efectuar sin problemas la normal alternancia política, al tiempo que se potencia Valencia y sus coronas metropolitanas.

Los 9 complejos industriales que albergan el cinturón metropolitano, nuestra industria y nuestra huerta serán más competitivos si aunamos esfuerzos. No tiene sentido que la ciudad de Valencia apruebe un Plan General de Ordenación Urbana de espaldas a los municipios con los que linda y con muchos otros que se ven afectados. Es necesario elevar el punto de vista, aunar esfuerzos, intereses y capacidades y promover de forma conjunta y no sectaria un Plan General de Ordenación Urbana Metropolitana, que satisfaga el crecimiento económico de la ciudad de Valencia sin comprometer las necesarias sinergias que deben establecerse con los municipios de la corona metropolitana, con su huerta, con su industria y con sus habitantes.

Debemos impulsar además un crecimiento sostenible que elimine competencias inútiles y perjudiciales entre áreas industrializadas. No se trata, hoy más que nunca, de ver si el precio del suelo es más barato en algunos municipios y la población sale de la ciudad central. No se trata de arbitrar un modelo de competencia entre municipios. Se trata de potenciar actuaciones conjuntas para competir con áreas demográficas que están a miles de kilómetros. Se trata de invertir en infraestructuras que acerquen nuestros municipios. Se trata de favorecer la movilidad y el transporte público entre Valencia y su área metropolitana. Se trata de exigir al Gobierno de España y al Gobierno de la Generalitat la inversión que merece la tercera conurbación urbana más populosa de España. Desde 2005 hasta 2011 se han perdido más de 200 millones de euros en inversiones del Gobierno de España en el transporte del área metropolitana sencillamente porque el Partido Popular no tiene un proyecto metropolitano. Resulta inadmisible hoy la total ausencia de proyectos encaminados a vertebrar una red pública de transporte metropolitano cuando esta inversión es imprescindible para ganar en competitividad y lograr empleo y riqueza para nuestros pueblos y ciudades.

Porque el área metropolitana tiene una enorme responsabilidad en la generación de mayor calidad de vida y de mayor empleabilidad para quienes vivimos en ella.

La entidad económica sociológica y cultural del área metropolitana de Valencia es indiscutible. Vivimos en una realidad metropolitana y nos sentimos orgullosos de ello. Ciudadanos y ciudadanas de diferentes municipios compartimos territorio y tenemos las mismas necesidades de servicios, como el transporte, la recogida de residuos, las infraestructuras. Por eso los socialistas queremos dar respuesta a las necesidades que plantean el territorio y su ciudadanía, preservando la identidad propia de cada uno de los distintos municipios. No es un fenómeno fácil ni aquí ni en ningún sitio. La crisis económica pone en peligro el bienestar por el que hemos trabajado. Pero nuestro objetivo ha de continuar siendo el de avanzar hacia un modelo metropolitano más equilibrado, que apuesta por un desarrollo sostenible y respetuoso. Queremos una ciudad de ciudades donde el bienestar y la igualdad de oportunidades sean patrimonio de todos y de todas, y donde las políticas municipales se fundamenten en dar respuesta a las necesidades de la ciudadanía por lo que concierne a la educación, la cultura, las prestaciones sociales y el acceso a la vivienda, el transporte, el tratamiento sostenible de nuestros recursos hídricos, de nuestros residuos. Esta es nuestra hoja de ruta. Este es nuestro reto de futuro.

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  1. El área metropolitana de Valencia es un espacio medipambiental y humano muy frágil. Las huertas debieran de ser además de un factor de oxigenación natural, un vinculo con nuestras raíces culturales a pesar del modelo de expansión urbanístico. La huerta valenciana es un tesoro de biodoversidad invisible pero real. Uno se para a pensar y se imagina incluso que pudiesen suponer un recurso turístico de primera magnitud. Hay que aprovechar la oportunidad de tener todavía a nuestro alcance ese legado natural y cultural.

  2. Muchas gracias por tu aportación Roberto. Ojalá el Ayuntamiento de Valencia cambie pronto de signo y efectúe un planeamiento urbanístico que tenga en cuenta la diversidad natural que ofrece la huerta a la ciudad y al área metropolitana. Lo que no parece razonable es que el Ayuntamiento de Valencia desarrollo su planeamiento sin corrdinación con los municipios del área metropolitana. Un cordial saludo.

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