¡Adiós, deuda, adiós!

deuteHoy hemos acabado con la deuda de Rocafort. He firmado el último pago de los préstamos. Nos ponemos a cero: ¡adiós, deuda, adiós!

La deuda no es mala, recurrimos a ella para financiar inversiones necesarias para todos. Una deuda razonable, dentro de parámetros asumibles, sirve para lograr mejoras en infraestructuras de las que disfrutan varias generaciones.

Dotarnos de las infraestructuras necesarias sin tener que pagar su financiación a largo es un privilegio. En el caso de Rocafort, un privilegio fruto del trabajo de un equipo de personas, liderados por Amparo Sampedro. Un equipo del que me siento orgulloso.

Como ya anunciamos, la recaudación presupuestaria de 2017 se destinará íntegramente a gastos del ejercicio 2017, y no a pagar inversiones de años anteriores.

En mayo de 2011, la deuda de Rocafort era de 2.656.000 euros. Formalizamos un Plan de Pago a Proveedores en 2012 por importe de 1.144.197,05 euros, a diez años, y lo pagamos en cuatro. Igualmente, formalizamos y resolvimos en dos años el pago de una expropiación forzosa en Santa Bárbara por un valor similar, rondando también el millón de euros. El pasado 27 de octubre elevamos al pleno una modificación presupuestaria para pagar el resto de la deuda con el remanente de tesorería de 2015. De esta manera, el presupuesto de 2017 ya no contempla deuda pública.

Creo, honestamente, que podemos estar satisfechos de la gestión de los recursos públicos en Rocafort. ¡Adiós, deuda, adiós!

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