Berta Ferriols, 8 de marzo en Rocafort

Acabo de llegar a casa después de acompañar a Berta Ferriols Monrabal en el homenaje que le han tributado sus vecinos y vecinas de Rocafort.

Desde hace algunos años, con motivo de la celebración del 8 de marzo, día internacional de la mujer, el Ayuntamiento homenajea a una vecina. Un homenaje, en nuestra cultura, es la demostración pública de admiración y respeto hacia una persona. Las mujeres, también en nuestra cultura, han estado tradicionalmente apartadas del homenaje, pues el sesgo sexista tiene aquí un valor antropológico y, además, etimológico: la palabra homenaje es un préstamo del occitano antiguo ome-natge, derivado de ome (hombre), en el sentido de señor feudal o vasallo. Los homenajes los efectuaban los reyes a sus señores varones. Por eso muchas fortalezas medievales disponían la torre del homenaje a la que accedían, claro está, únicamente los hombres.

Las mujeres, en cambio, han sido atávicamente ignoradas en el campo estético del reconocimiento público, del homenaje. Precisamente porque el papel de las relaciones de poder y control son creaciones masculinas.

Redimir este sesgo desde un punto de vista político, y por tanto práctico, nos permite conocer y difundir la riqueza patrimonial, el inmenso valor social y cultural que en nuestro sistema de relaciones humanas poseen las mujeres.

En Rocafort, donde viven más de 3.500 mujeres a las que hoy también de alguna manera rendimos este homenaje, debemos poner en valor esa proteína medular que, en la historia de las ideas, representa el feminismo.

El valor ético del compromiso de la igualdad, la inaplazable necesidad de llamar la atención sobre el sesgo cultural que genera diferencias entre hombres y mujeres, nos obliga a convivir, en plena era tecnológica, con esquemas de pensamiento arcanos que conviene superar. Esas torres de homenaje masculinas deben caer. Creo que el acto de hoy nos ayuda a superar esquemas y pensamientos medievales que perviven en nuestras relaciones privadas y públicas.

Pero el problema no es únicamente estético. En lo que llevamos de año, apenas dos meses y unos pocos días, 19 mujeres han sido asesinadas en España, víctimas de la violencia machista. Se trata del peor arranque de año desde 2008. Acabar con esta realidad es tarea de todos y todas, y desde la política local debemos construir un relato de condena rotunda de la peor de las desigualdades: la que separa, social y salarialmente, a los hombres de las mujeres. El machismo, mata. Ponemos todos los medios a nuestro alcance para atender a las víctimas y paliar situaciones de riesgo, pero la única vacuna para evitar más dramas consiste en educar a nuestros hijos e hijas en igualdad. Y exigir más medios y más firmeza de todas las administraciones públicas para lograr ese gran Pacto de Estado que reclaman las víctimas y los colectivos para que cese cuanto antes esta situación que tanto nos sobrecoge.

Como dice la activista norteamericana Grace Paley, queremos que la educación de los niños cuente la verdadera historia de la vida de las mujeres. Y para poder contar la verdadera historia de la vida de las mujeres, bien sirve este homenaje, este reconocimiento público, a Berta Ferriols Monrabal.

Parafraseando a Antonio Machado, quien vivió en Rocafort hace ya 80 años, podemos decir que la voz de Berta tiene el timbre inconfundible de la verdad humana. Esta tarde hemos podido escuchar a algunas de las personas que la han conocido bien, hemos podido asomarnos al universo de Berta, con sus testimonios, con miles de anécdotas, con la reseña que perfila su biografía. Pero más allá de los testimonios y de las anécdotas, está la inapelable circunstancia de su experiencia vital, la mirada generosa de una mujer franca, abierta, comprometida, siempre ocupada en mil ideas y mil proyectos. Berta es una mujer generosa. Una sociedad falla si no es capaz de detectar el valor de la aportación de mujeres como Berta.

En este 8 de marzo queremos poner de manifiesto un hecho novedoso y relevante: por vez primera disponemos de una concejalía de igualdad. Es toda una declaración de intenciones, pues les aseguro que la igualdad es una prioridad para este Ayuntamiento. Sonsoles Giner, otra mujer valiente y comprometida, está trabajando, desde la Concejalía de Igualdad, en la aprobación del primer Plan Municipal de Igualdad que verá la luz este otoño y hará de nuestro pueblo un referente más entre los municipios igualitarios.

Pero para lograrlo, Rocafort necesita el compromiso de mujeres como Berta Ferriols. Todo un ejemplo de lucha, tesón, trabajo y convivencia. Valores sumamente necesarios para nuestro desarrollo como pueblo. Si hay algo que realmente merece la pena de la política local es crear nuevas herramientas de convivencia, y el Plan de Igualdad pretende ser precisamente eso: una herramienta para reflexionar un Rocafort más igualitario, más respetuoso con la diferencia, más amable. Un espacio público, un parque infantil, una pista deportiva, una plaza, una calle, un colegio o un ayuntamiento, son, ante todo, espacios para la convivencia.

Quienes tenemos la importante labor de representar a nuestros vecinos en los ámbitos de la decisión pública debemos ser, antes que cualquiera otra cosa, ejemplos de convivencia. Convivir es aprender de la diferencia, es aprender a alcanzar acuerdos, a marcarnos objetivos comunes. Convivir es mucho más sencillo cuando nos logramos poner de acuerdo en los objetivos y en las normas, sin frentismos, sin partir de la exclusión de nadie. El diálogo es la única vía hacia la igualdad. Aquí reside, nada más y nada menos, la esencia de los valores democráticos, y sabemos bien que sin igualdad, sin feminismo, la democracia no está completa.

Hoy hemos rendido homenaje, no en el sentido medieval, sin torres ni vasallos, pero homenaje, a una gran mujer que es, además, un ejemplo de convivencia. Y lo hacemos en el contexto del 8 de marzo, del día internacional de la mujer, porque Berta, desde la sencillez, ha escrito a través de su vida un relato basado en los valores que caracterizan la igualdad.

Cuando hablamos de la lucha por la igualdad y la conquista de derechos por parte de las mujeres, es innegable el papel histórico que han tenido grandes mujeres como Concepción Arenal o Clara Campoamor. Pero es imprescindible resaltar el papel fundamental de mujeres como Berta o como todas vosotras, que desde el ámbito privado y público también habéis contribuido con vuestra trayectoria vital, a la construcción de una sociedad más igualitaria, mostrándonos el camino de la convivencia.

Berta es un ejemplo, es nuestro ejemplo. Uno más entre tantas mujeres que, sin ser Clara Campoamor o Concepción Arenal, merecen este reconocimiento por su lucha constante en un momento en el que, además, las mujeres no lo tienen nada fácil.

Permítanme, desde aquí, felicitar a Berta Ferriols por este merecido homenaje a toda una vida de trabajo, esfuerzo y valor. Un ejemplo de mujer luchadora y emprendedora; una vecina comprometida con su pueblo, el mismo pueblo que hoy ha querido devolverle su compromiso a través de este homenaje.

Muchas, muchas gracias Berta por tu ejemplo.

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