La maestra Amelia Ibáñez ya tiene una calle en Rocafort

Hemos inaugurado la nueva denominación de la calle dedicada a Amelia Ibáñez, la maestra amable y bondadosa que dedicó 18 años de su vida a educar y formar a generaciones enteras de niños y niñas en Rocafort. Doña Amelia fue una luchadora. Vivió una época difícil y tuvo que hacer frente a situaciones familiares amargas. Nos lo ha contado su nieta, Mónica García, esta tarde. Hoy Rocafort ha rendido un sencillo y emotivo homenaje a su maestra, en la calle que desde hoy lleva su nombre.

El Pleno acordó cambiar el nombre de la calle Marqués de Estella por el de esta maestra que cambió la forma de enseñar a los niños y niñas de Rocafort, según nos ha explicado el cronista Juan Pérez, quien también nos ha hablado en el acto de inauguración de la nueva calle. El nombre de Amelia Ibáñez fue escogido mediante un proceso de participación ciudadana del que tomaron parte numerosos vecinos y vecinas, tal vez porque su figura y su memoria permanecen vivas en el recuerdo de tantas mujeres que encontraron en Amelia un modelo para aquellos años. Una de sus alumnas, Amparo Ten, nos ha recordado esta tarde su carácter paciente y su temperamento cálido y humano. 

Y claro, Juan Pérez ha hecho “un poco de historia”, como le gusta decir. Nos ha contado que en la década de los 50 Rocafort tenía tres maestros: el matrimonio formado por doña Remedios y don Dámaso, y la parvulista doña Amparo. Don José sustituyó a Dámaso tras su muerte, en 1953. Ocho años después finalizaron las obras de construcción de las nuevas escuelas en la avenida Ausiàs March y, aquel mismo año de 1961 se jubiló doña Remedios. Fue entonces cuando llegaron a Rocafort los nuevos maestros: doña Amelia y don Luciano.

Los alumnos aprendían en las dos aulas del edificio antiguo, mientras que las alumnas se trasladaron al nuevo edificio de Ausiàs March, con dos aulas y una tercera para el parvulario. Llegó una nueva parvulista: doña Pilar. Los nuevos profesores eran jóvenes., contribuyeron a cambiar los hábitos pedagógicos y supieron modelar una comunidad educativa con un alto nivel académico.

Hoy hemos devuelto a Amelia Ibáñez Cerdà una parte pequeña de todo lo que nos ha dado. 

 

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  1. Hola Víctor, sólo dos pequeñas observaciones Doña Amelia sólo fue maestra de chicas,
    de chicos era su marido D. Luciano y aunque eran de mentalidad joven cuando llegaron a Rocafort ella tenía 58 años y él 63 años

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