Nuevo local de ensayo de la Agrupación Musical de Rocafort

“La vida sin la música es sencillamente un error, una fatiga, un exilio”, escribió Nietzsche a su amigo Peter Gast en 1877. La música juega un papel determinante en nuestras vidas. Nos motiva, nos complace. Como expresión artística plena, nos ayuda a comprender casi todo un poco mejor. Nos estimula.

Hoy hemos visitado las nuevas instalaciones del local de ensayo de la Agrupación Musical de Rocafort. Allí se hace música. Se enseña música, se aprende música. Se trata de una disciplina que exige una gran concentración y alguna habilidad que no poseemos todos. Hemos invertido 120.000 euros en las diferentes fases de estas obras, financiadas íntegramente por la Diputación de Valencia a través de varios programas. Seguimos fieles a nuestra política de deuda cero, no tenemos deudas con los bancos, y todas nuestras obras las pagamos sin recurrir a financiación privada. Nos costó mucho superar la pesada herencia de la deuda pública. En este caso hemos podido acarrear las obras sin gasto para el presupuesto ordinario de Rocafort. Quisiera manifestar aquí nuestra gratitud con Jorge Rodríguez y con la Diputación de Valencia por permitirnos hacer posible este sueño.

Por fin disponemos en Rocafort de un local de ensayo adecuado y un aula accesoria también insonorizada. Unas instalaciones óptimas para hacer música. He disfrutado observando el resultado de las obras. Un trabajo excelente del arquitecto José María Forteza, les invito a todos ustedes a comprobar qué bien ha quedado todo.

La música nos estimula siempre. Pero no siempre tenemos los demás, los que no nos dedicamos a la música, la posibilidad de estimular a los músicos, de propiciar que haya más y mejor música. Modestamente, esto es lo que hemos pretendido con las nuevas instalaciones de ensayo de la Agrupación Musical de Rocafort.

Nuestros músicos actúan en numerosos actos públicos. Se esfuerzan y ensayan, a horas a menudo inadecuadas, para acercarse a la excelencia en sus interpretaciones. Participan en las fiestas locales, en actos religiosos, en los recitales que nos regalan. Tenemos un elenco magnífico de músicos en Rocafort y una escuela envidiable que ofrece una alternativa de formación para numerosos jóvenes. La escuela está reconocida por la Conselleria de Educación y en ella unos 150 alumnos de Rocafort preparan el grado elemental de la formación musical no reglada, con un claustro de 16 profesores.

Dirigidos por Juan José Catalá, Rocafort ganó en 2014 el primer premio del XXXVIII Certamen Provincial de Bandas de Valencia. Ha sido reconocida como una banda excelente y sus recitales en la Casa de la Cultura se llenan siempre de público de todas las edades. A través de su Escuela de Música, la Senior Band, y las Bandas Juvenil y Sinfónica, hacen posible en Rocafort el milagro de la música. Rocafort sería un error sin su agrupación musical.

Ojalá estas nuevas instalaciones sirvan para estimular su creatividad y su genialidad. Han sido meses de obras y de incomodidades, que los músicos y la junta directiva de la Agrupación, presidida por María José Vicent López, han soportado con paciencia. Confío en que todas estas incomodidades hayan merecido la pena.

Larga vida a la Agrupación Musical de Rocafort, y a la música.

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80 aniversario de la llegada de Machado a Rocafort

Tras el vivir y el soñar está lo que más importa: despertar, escribía Machado en 1924. Se cumplen ochenta años de la llegada del poeta a Rocafort y el Ayuntamiento invita, de la mano del Consell Sectorial Rocafort Ciudad Machadiana, a despertar la memoria del intelectual, del caminante, del perseguido, del viajero ligero de equipaje que vino huyendo de aquella España en la que, de cada diez cabezas, nueve embisten, y una piensa.

Machado fue un refugiado en Rocafort. Llegó fatigado por aquella pelea de gallos que cantó Chicho Sánchez Ferlosio, aquella España machadiana que nos canta el poeta Rafael Arnanz, aquellas gentes frente a la palma de fuego que nos evoca el poeta Antonio M. Herrera e inspiran a Gabriel Benavides la partitura interpretada hoy por el quinteto de la Agrupación Musical de Rocafort. Aquella historia rota y desanimada fue la musa triste de muchos versos. El tránsito de Machado por Rocafort despierta la memoria de una sociedad moderna que se topó de bruces con el muro de la intransigencia.

Aquel muro cayó. El Grupo Machado en Rocafort lleva años soñando caminos para despertar del largo sueño de la desmemoria el tránsito del poeta por nuestro pueblo. Evocar la figura de Machado en Rocafort alienta una certeza: los muros que nos alejan de nuestros anhelos siempre caen. Los colectivos y las personas que conforman el Grupo han hecho camino al andar para modelar la silueta del hombre singular que halló aquí paz y sosiego antes de partir definitivamente hacia el exilio, hacia la muerte. Su recuerdo nos hace bien, no sea que esas viejas ideas que siembran las larvas del totalitarismo, a uno y otro lado del Atlántico, nos hagan transitar los caminos entre una España que muere, y otra que bosteza.

Desde esta mañana un bajo relieve recuerda la semblanza del Machado que fue y queremos despertar, en la fachada del jardín de la Casa de la Cultura. Una pieza regalada al Ayuntamiento por la Red de Ciudades Machadianas, de la que forma parte Rocafort junto con Sevilla, Soria, Segovia, Baeza y Collioure. En uno de estos días azules y bajo este sol de la infancia que conoció el poeta,  hemos rendido tributo a un hombre bueno a quien no podemos olvidar, pues su recuerdo es el despertar de lo que más importa.

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